Así estoy yo...Majara perdida
sábado, 20 de abril de 2013
martes, 19 de marzo de 2013
Independencia
Anda mi hija de viaje de fin de etapa por los madriles....
- No te llamarè cada día, eh...no te creas
- Vale hija, no pasa nada
(Pequeña retórica de sí, ya me echarás de menos, que si pasó de ti, que verdes las han "segao"
Primer día de viaje, despedida a las 7'00 ella aún en la cama yo zumbando a trabajar:
Dos llamadas de teléfono antes de las 11'00, dos mensajes antes de las 19'00 , dos llamadas más de teléfono y un mensaje en el FB
Segundo día de viaje:
Mensaje a las 8'00, dos mensajes más durante la mañana....estoy esperando la llamada y aún no he comprobado el FB
No se si creer que mi hija tiene un cordón umbilical elástico e irrompible, creer que es una impedida o morirme de gusto porque parece ser que aún me necesita...
Optaré por la opción tres....mi vida ya es bastante agobiante, qué coño!!! Algo debo de hacer bien, el vínculo es fuerte y no le impide volar....
- No te llamarè cada día, eh...no te creas
- Vale hija, no pasa nada
(Pequeña retórica de sí, ya me echarás de menos, que si pasó de ti, que verdes las han "segao"
Primer día de viaje, despedida a las 7'00 ella aún en la cama yo zumbando a trabajar:
Dos llamadas de teléfono antes de las 11'00, dos mensajes antes de las 19'00 , dos llamadas más de teléfono y un mensaje en el FB
Segundo día de viaje:
Mensaje a las 8'00, dos mensajes más durante la mañana....estoy esperando la llamada y aún no he comprobado el FB
No se si creer que mi hija tiene un cordón umbilical elástico e irrompible, creer que es una impedida o morirme de gusto porque parece ser que aún me necesita...
Optaré por la opción tres....mi vida ya es bastante agobiante, qué coño!!! Algo debo de hacer bien, el vínculo es fuerte y no le impide volar....
sábado, 5 de enero de 2013
Navidad
Cuando tuve a mis hijos sentí realmente como mi cerebro perdía información.
Durante años y años toda la capacidad de mi disco duro (que no debía ser muy grande) se llenó de datos de importancia mundial como el número de pañales que quedaban en stock; tallas de zapatos, camisetas y pantalones (todo por tres); horarios variados de colegio, curso de natación, yudo, teatro; material imprescindible para todo tipo de actividades como bolígrafos, gorros de piscina, batas, polos del cau, hueveras, papel pinocho, cantimploras y linternas; la lista de la compra y los menús semanales; citas con pediatras y especialistas....así podría seguir un buen rato.
Pero aunque sigo teniendo el cerebro colapsado de información práctica algo debe haber cambiado porque últimamente me encuentro cantando canciones extrañas que creía olvidada y me han inundado todos estos recuerdos que incluían sonido, olor, gusto e incluso tacto:
- Navidad suena a villancicos en la calle con un grupo de de gente que canta y se desgañita. Siento las manos frías que aporrean mi vieja guitarra y me molesta la cincha con la que la sujeto.
- Navidad sabe a almendras con chocolate, el aguinaldo más exquisito que nos dieron un año en casa de un ex-alcalde.
- Navidad es un mantel verde con flores blancas y amarillas y la mala leche de mi hermano (que odiaba estas fiestas con tanta desmesura como yo las adoraba).
- Navidad son mañanas de niebla y calor agobiante en las casas, ponerse capas y capas de ropa sobre la manga corta.
- Navidad son bombachos y camisa negra, gorro de paje, guantes blancos y frío, repartiendo en noches como esta ilusión en todo tipo de casas pasando de la opulencia a la pobreza descubriendo que los ojos de los niños brillan exactamente igual.
- Navidad es Melchor con barba postiza, capa falsa de armiño, ojos azules, nariz torcida y una sonrisa que encerraba...nada que no doy con la palabra. Puedo sentir sus manos, me sentía tan a gusto! A veces, todavía hoy, su olor inunda mi nariz al cruzarme con un desconocido que usa la misma colonia y, por un instante, vuelvo a sentirme inocente, con toda esa inocencia que me han ido robando los años. Me recuerdo a mi misma en una foto (dónde andará?) en aquella noche de reyes y sé que mis ojos no tenían nada que envidiar a la de los niños que visitábamos.
Es el momento de prepararse para ir a dormir, para esperar que nos "echen" más tiempo para la ternura, claro que yo, haciendo balance ya he disfrutado quizá más de lo que me correspondía.
Feliz Navidad pasada y futura. Feliz año. Feliz noche de Reyes y Magia
domingo, 9 de diciembre de 2012
Nueve años, ya?
Pues si, nueve años, que se dice pronto.
Después de pasar nueve años por esta fecha todavía no he encontrado la forma de hacerlo mas fácil, menos amargo; mas transcendente, menos inane; mas honrarte, menos recordarte.
Esta vez he pasado el fin de semana mirando el cielo, no en sentido figurado sino real. Vimos el sol, con sus llamaradas y ya de noche contemplamos millones de estrellas en el frío mortal del Montsec y te vi en cada una de ellas.
Te echo de menos nene. Si, todavía, siempre.
Para siempre que ahora ya se cuan largo es...
Después de pasar nueve años por esta fecha todavía no he encontrado la forma de hacerlo mas fácil, menos amargo; mas transcendente, menos inane; mas honrarte, menos recordarte.
Esta vez he pasado el fin de semana mirando el cielo, no en sentido figurado sino real. Vimos el sol, con sus llamaradas y ya de noche contemplamos millones de estrellas en el frío mortal del Montsec y te vi en cada una de ellas.
Te echo de menos nene. Si, todavía, siempre.
Para siempre que ahora ya se cuan largo es...
domingo, 25 de noviembre de 2012
Yo también vivo en este país
Y tengo mi opinión, todo y que no necesito hacerla publica cada segundo.
He dicho
He dicho
viernes, 30 de diciembre de 2011
Este año que se acaba
He aprendido que tengo pocos amigos, pero todos ellos de pata negra. Ahí están si los necesito.
Entre pilas de basura y documentos descubrí y me enamoré hasta las trancas de un hombre que sólo cometió un error en su vida: debió pasar de mi madre y casarse conmigo.
He tenido un encuentro tras más de 20 años de ausencia con mis algunos de mis amigos scouts he descubierto que gran parte de las viejas canciones se basa en hechos reales, como en las TV movies (nuestros corazones quedarán unidos por una invisible cadena de amor; creo en la amistad que nos hace hermanos, creo en la hermandad, que nos hace amigos)
Redescubrí a Ana; reapareció en mi vida compartiendo ciudad y super y fue como "decíamos ayer...", allí estaba ella con su buen humor y un sentido común a prueba de bombas.
Una de las niñas de mi prima favorita será madre el año que viene. Me emociona y me enseña que la vida siempre se celebra a sí misma.
He leído un millón de textos. He viajado, reído, llorado, me he enamorado de personajes y he odiado con pasión. He descubierto mil perlas escondidas entre sus palabras, hace un ratito he puesto nombre a mi dolor, y conocerlo ha supuesto más que para Kvothe saber nombrar al viento.
Me tocó la cesta del cau en el sorteo en el que se racaudó dierito para La marató de TV3. Jamás me había tocado nada en el sorteo y me hizo absurdamente feliz.
He descubierto que tengo un compañero de camino que tal vez podría ser más emocional, más cariñoso, más amable, menos hosco , pero sabe estar conmigo en las duras. Sabe estar a muerte. No sé cómo agradecérselo además de amandole.
He descubierto que mis hijos son generosos por naturaleza. No, no me lo ponen fácil; pero saben dar a cascoporro y estar ahí por su familia.
Al nuevo año le digo que a pesar de todo lo escrito la verdad es que lo tiene fácil, soy de natural agradecido y si mi edificio no arde en llamas hasta el 5º piso ya será infinitamente mejor que el año que nos deja.
Agradezco al 2011 los servicios prestados y al 2012 le pido con humildad más tiempo para la ternura...
Entre pilas de basura y documentos descubrí y me enamoré hasta las trancas de un hombre que sólo cometió un error en su vida: debió pasar de mi madre y casarse conmigo.
He tenido un encuentro tras más de 20 años de ausencia con mis algunos de mis amigos scouts he descubierto que gran parte de las viejas canciones se basa en hechos reales, como en las TV movies (nuestros corazones quedarán unidos por una invisible cadena de amor; creo en la amistad que nos hace hermanos, creo en la hermandad, que nos hace amigos)
Redescubrí a Ana; reapareció en mi vida compartiendo ciudad y super y fue como "decíamos ayer...", allí estaba ella con su buen humor y un sentido común a prueba de bombas.
Una de las niñas de mi prima favorita será madre el año que viene. Me emociona y me enseña que la vida siempre se celebra a sí misma.
He leído un millón de textos. He viajado, reído, llorado, me he enamorado de personajes y he odiado con pasión. He descubierto mil perlas escondidas entre sus palabras, hace un ratito he puesto nombre a mi dolor, y conocerlo ha supuesto más que para Kvothe saber nombrar al viento.
Me tocó la cesta del cau en el sorteo en el que se racaudó dierito para La marató de TV3. Jamás me había tocado nada en el sorteo y me hizo absurdamente feliz.
He descubierto que tengo un compañero de camino que tal vez podría ser más emocional, más cariñoso, más amable, menos hosco , pero sabe estar conmigo en las duras. Sabe estar a muerte. No sé cómo agradecérselo además de amandole.
He descubierto que mis hijos son generosos por naturaleza. No, no me lo ponen fácil; pero saben dar a cascoporro y estar ahí por su familia.
Al nuevo año le digo que a pesar de todo lo escrito la verdad es que lo tiene fácil, soy de natural agradecido y si mi edificio no arde en llamas hasta el 5º piso ya será infinitamente mejor que el año que nos deja.
Agradezco al 2011 los servicios prestados y al 2012 le pido con humildad más tiempo para la ternura...
Feliz año, feliz celebración de vida nueva
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| José Luis Avila Herrera | Vía: www.BancodeImagenesGratuitas.com |
martes, 18 de octubre de 2011
El alma de las c@sas
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| Así debió ser al principio... |
En agosto, cuando llegó la primera oferta seria por la casa de mi madre a mi me dio un subidón “quepaqué”. Tal vez el dinero no da la felicidad, pero ¡coño, cuánto ayuda! Luego vinieron las primeras dudas, los giros y giros de la vida y la incertidumbre…todo a la vez; porque mientras aparecían los primero problemas, las grietas, los huecos de la futura venta yo sentía que vender la casa era un hecho y ya no sabía qué me daba más miedo. No poder venderla…o firmar un papel en el que ponga que no podré incumplir la promesa que me hice a mi misma y definitivamente no volveré jamás a cruzar esa puerta..
Entre esas cuatro paredes viví 21 años, de los 4 a los 25. El reloj que ahora cuelga en el salón de mi casa acompañó campanada a campanada todas las horas de estudio, juego, lectura y holganza. En esa bañera hoy descascarillada bañábamos madelmanes en trajes de buceo negro con una raya amarilla y una lancha de color naranja, cabalgábamos el pasillo en un caballo negro con la silla de montar roja y el pelo y la cola blanca. En esa vieja cocina frente a una mesa de formica blanca negra y gris me meé (literalmente) cuando mi hermano se puso en la boca un gajo de naranja y me miraba sonriendo, allí indignada por algún desplante que ya no recuerdo le vacié en el plato de huevo frito una botella entera de agua con el consiguiente estropicio y, no sé cómo, acabé con una botella rota clavada donde la espalda pierde su casto nombre. En esa mesa del salón me dejaron los reyes una Nancy rubia con una peluca afro, un traje de india, y una capa roja con coletas amarillas. Entre las servilletas de un mantel verde con margaritas blancas y amarillas bordado por mi madre el niño Jesús nos dejaron a mi hermano y a mí unos relojes que (curiosamente) aún tengo en un viejo joyero. Ese es el escenario de una foto que siempre va conmigo, yo muy seria en sus brazos, él muy sonriente, mi padre y yo…creo que juntos sólo hay tres o cuatro. La foto de mi abuela siempre estuvo allí, con su velo negro y su mirada clara…también está ahora en mi salón, pero para mi siempre me mirará desde esa esquina. En la alfombra de la entrada jugué con mis hijos, allí les esperaban los regalos del niño Jesús hasta el año pasado, en esa misma alfombra dónde mi hermano y yo jugábamos. En mi cuarto lloré todos mis desengaños, sentada en el la cama me confesó mi padrino el día antes de casarme, lloré la muerte de mi abuelo, al que le cantaba el oído y a los pies de mi cama reposaba su ataúd, en esa misma cama lloré el enorme vacío y soledad que desencadenó el cáncer de mi hermano cuando por fin me lo robó.
Para mi esa casa tiene alma, la mía, la de mi hermano. En algún lugar de esas cuatro paredes, en una realidad paralela yo reposo en el regazo de mi dulce abuela, juego y río y peleo con mi hermano, le canto a mi abuelo, leo horas interminables en soledad, me escondo en el cuarto de mi abuelo para hablar por teléfono, y mi padre, sonriente, me tiene en sus brazos.
Mis abuelos hablan mahonés en su habitación, cuando la casa era nueva y ellos llegaron con sus hijos a habitarla, cuando se creó el barrio de “casas baratas”…
Soy plenamente consciente que hay que hacer lo que hay que hacer. Que yo cerré la puerta un medio día de mayo después de vaciar todos los cajones en una de las catarsis más intensas de mi vida, y le pedía mi marido con una voz que no reconocí como mía: ¿puedes quitar eso de la puerta? Un rectángulo negro con el nombre de mi abuelo en letras plateadas que llevaba allí 70 años y me dije a mi misma que no volvería a poner los pies allí. Yo soy consciente que es la única opción que tengo, pero mientras rezo para que el viernes los compradores no se echen atrás y firmen las arras he de reconocerme a mi misma que saber que hay que hacer lo que hay que hacer no lo hace menos doloroso y que me aterra volver a mi ciudad sola para rendirme a la evidencia.
El día que me permita a mi misma llorar por todos los duelos que no estoy haciendo me convertiré en sal.
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